La fuerza de la sensualidad y el erotismo en la mujer

La sociedad y enorme mayoría de las culturas alrededor del mundo están formadas en base a la opresión de la mujer; o bien, de crear una imagen alrededor de ella que la convierta en una dócil figura a merced de los hombres.

Es por ello, que muchas mujeres no tienen bases o fundamentos para poder crear una identidad sexual propia y sana. Una frontera, que incluso los cientos de movimientos feministas actuales no ha podido sortear del todo.

Y no nos confundamos, el hablar sobe la liberación femenina no significa que estas sean lascivas o ninfómanas sedientas de sexo; sino, es hablar de una mujer que pueda disfrutar del erotismo y su cuerpo a su manera. Ya que, la visión de liberación sexual descrita anteriormente corresponde más con la forma en que el hombre ha impuesto su visión sobre el sexo.

Este es un hecho biológico, y es que, hombres y mujeres somos distintos en todos los sentidos. Por lo cual, es perfectamente natural que veamos todo desde diferentes puntos de vista y disfrutemos de los mismos placeres en formas diferentes.

¿Cómo ha cambiado el concepto de erotismo en la mujer?

La historia de la humanidad es larga, así como, la evolución de nuestra sociedad y sus respectivos valores. Y dentro de esos valores entra la sexualidad, el erotismo y el placer por lo prohibido; que, en la mujer, ha sido particularmente restrictivo.

Y es que, aún hasta hace un siglo cualquier pensamiento de la mujer sobre el placer a la hora de tener sexo era repudiado y juzgado como lo peor.

Sin embargo, gracias a varios estudios médicos se ha podido descubrir como las mujeres pueden disfrutar de multiorgasmos, no tener límites en cuanto a relaciones sexuales en corto período de tiempo, la existencia del punto G y la importancia del clítoris para el éxtasis femenino.

Un conjunto de hechos que ha hecho evolucionar el concepto del erotismo en la mujer drásticamente; dándole una voz para exigir el placer que antes se le negaba y la libertad para ser ella misma, y no quien se le exige ser.

Sin embargo, este es un camino aún distante por recorrer por la sociedad masculina y femenina.

La sociedad y enorme mayoría de las culturas alrededor del mundo están formadas en base a la opresión de la mujer; o bien, de crear una imagen alrededor de ella que la convierta en una dócil figura a merced de los hombres.

Es por ello, que muchas mujeres no tienen bases o fundamentos para poder crear una identidad sexual propia y sana. Una frontera, que incluso los cientos de movimientos feministas actuales no ha podido sortear del todo.

Y no nos confundamos, el hablar sobe la liberación femenina no significa que estas sean lascivas o ninfómanas sedientas de sexo; sino, es hablar de una mujer que pueda disfrutar del erotismo y su cuerpo a su manera. Ya que, la visión de liberación sexual descrita anteriormente corresponde más con la forma en que el hombre ha impuesto su visión sobre el sexo.

Este es un hecho biológico, y es que, hombres y mujeres somos distintos en todos los sentidos. Por lo cual, es perfectamente natural que veamos todo desde diferentes puntos de vista y disfrutemos de los mismos placeres en formas diferentes.

¿Cómo ha cambiado el concepto de erotismo en la mujer?

La historia de la humanidad es larga, así como, la evolución de nuestra sociedad y sus respectivos valores. Y dentro de esos valores entra la sexualidad, el erotismo y el placer por lo prohibido; que, en la mujer, ha sido particularmente restrictivo.

Y es que, aún hasta hace un siglo cualquier pensamiento de la mujer sobre el placer a la hora de tener sexo era repudiado y juzgado como lo peor.

Sin embargo, gracias a varios estudios médicos se ha podido descubrir como las mujeres pueden disfrutar de multiorgasmos, no tener límites en cuanto a relaciones sexuales en corto período de tiempo, la existencia del punto G y la importancia del clítoris para el éxtasis femenino.

Un conjunto de hechos que ha hecho evolucionar el concepto del erotismo en la mujer drásticamente; dándole una voz para exigir el placer que antes se le negaba y la libertad para ser ella misma, y no quien se le exige ser.

Sin embargo, este es un camino aún distante por recorrer por la sociedad masculina y femenina.

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